miércoles, 25 de septiembre de 2013

Extraño

Algo. No. No algo, alguien. Un hombre, oculto tras un robusto árbol, de facciones rígidas, pero invisibles a la escasa luz tardía. Nyx lo observa con cautela, vigilando cada movimiento del extraño, por más imperceptible que este llegue a ser. El hombre porta el rifle que lleva en manos en posición para una rápida reacción, esperando por su parte a que Nyx se mueva. Lleva puestos una chaqueta, pantalones arrugados y enormes botas, hasta donde se alcanza a distinguir. Parece nervioso, pues tiembla suavemente, pero sin un rostro que evaluar no hay mucho en que basarnos para dar un diagnóstico más acertado. El tiempo transcurre lentamente, ninguno de los se mueve. La suave brisa que hace horas soplaba se ha convertido en un ventarrón que arrastra a su paso todo aquello que sea lo suficientemente ligero como para volar con él.


El extraño avanza primero. Su paso es seguro, firme. Nyx permanece petrificada en su sitio sin saber que hacer, tal vez quedarse ahí sin hacer ningún movimiento que pudiese errónea-mente traducirse en una agresión sea su mejor opción por el momento, así que espera a que el hombre se acerque.

Finalmente su rostro se ilumina por la poca luz que la Luna comienza a ofrecer mostrando un rostro serio, firme, con un atisbo de molestia, pero sobre todo curiosidad. De piel morena y cabello oscuro, complexión mediana ensanchada por sus holgadas ropas, alto, Nyx calcula uno ochenta. Su chaqueta aún se ve del mismo penetrante negro del que se observaba a la sombra, pero brilla ahora la piel de la que esta hecha, sus pantalones son de un caqui demasiado sucio como para haber sido utilizados por un día, incluso varios más, bajo la chaqueta lleva una camiseta aparentemente gris, bastante delgada remendada. Todo en su aspecto apunta a que no ha tenido una vida fácil, lo que sea que haya ocurrido aquí, definitivamente le afecto a el también.

Pero Nyx no tiene la oportunidad de sentir lástima por el hombre que se encuentra frente a ella, aún lleva el arma en manos y ella sabe bien que una persona asustada o confundida es mucho más impredecible y peligrosa si tiene un arma. En su mente evalúa rápidamente las opciones que tiene: tratar de huir después de golpear el arma fuera de su dirección para confundir al hombre, levantar las manos lentamente para dar a entender que no se defenderá, preguntarle quién es de forma amable para evitar accidentes...

Sus pensamientos son interrumpidos por una voz grave increíblemente amable -¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?. Sin pensarlo, a causa de sus circunstancias, su nerviosismo, su frustración y cansancio de mala gana contestó -Créeme que si lo supiera no estaría deambulando como estúpida en una ciudad abandonada, en todo caso yo debería preguntar es ¿quién eres tu y en donde demonios estoy?

Aquel extraño con severa expresión se sorprendió ante su respuesta. Nyx observa con atención la respuesta del hombre y reparando en su actitud y el tono que utilizó en su respuesta se relaja y se disculpa -Lo siento, tengo ya mucho caminando tratando de encontrar una pista que me diga que es éste lugar o cómo llegué aquí y luego tu te apareces de la nada con un sauer apuntándome y yo, me asuste, perdón, me descargue contigo, no estuvo bien, es solo que estoy cansada, y...- Sus palabras se atropellaban al salir de su boca, hablaba tan rápido que era complicado entender lo que decía y sus oraciones apenas tenían coherencia. Sin embargo aquel extraño joven parecía ahora divertido con la escena. -¡¿De que te ríes?!- Nyx demandó, al tiempo que el hombre cubría su boca conteniendo una sonrisa.

Cuando su humor se hubo controlado el hombre observo a Nyx fijamente de nuevo, serio otra vez, pero no tan rígido como antes. -No sabes en donde éstas, ni como llegaste ni que haces aquí. Claro- El tono de sarcasmo estaba implícito en esa última palabra. Porque habría de ser mentira lo que ella decía. -Perdón que no pueda creerte, pero necesito pruebas de lo que dices- Nyx no se lo creía, camino solitaria durante lo que a su parecer fueron horas en un lugar en donde no se escuchaba nada que no fuera el viento para venir a encontrarse con alguien que iba a cuestionarle si todo eso era cierto y aunado a ello también quería pruebas para creerle. Nyx dió media vuelta y con un ademan de su mano dijo -Creelo si así lo quieres, ya encontraré a alguien que me diga en donde estoy.-

Nuevamente el sonido del rifle. ¿Qué quería aquel idiota? ¿No podía simplemente decirle en donde se encontraba, o dejarla ir en paz en busca de alguien que si lo hiciera? Comenzaba a ser obvio que esa no era una opción que el estuviese considerando.

Nyx vuelve a girar, encontrándose en esta ocasión con un rostro mas serio, como el de un policía o un guardia, dispuesto a resguardar lo que sea que le fuese encomendado. Le ve murmurar algo, pero no comprende que es lo que ha dicho. -¿Ahora qué?, solo quiero saber en donde estoy, ¿qué daño puede hacerte eso?- Por la expresión del sujeto estaba claro que lo estaba pensando. Pasaron algunos minutos en los que su expresión cambiaba de enojo a curiosidad a intervalos constantes hasta que finalmente retiró el arma.

-No se quién eres, y por lo que ha pasado bien podrías ser una espía de Grawn o una simple  persona que se perdió por aqui- "¿Grawn? ¿qué diablos es eso?. El hombre pareció percibir la duda en Nyx y se relajó. Hasta ese momento ella no se había percatado de la tensión que el retenía. -Bien, parece que solo eres una errante más.-  Nuevamente la interrogante se muestra en el semblante de Nyx. -No sabes que es eso, ¿Cierto?-, Nyx mueve la cabeza en señal de negación. El suspira y explica algo que Nyx ni en sus más locos sueños habría pensado posible.
...


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