Un mar de luz de colores que gira incontrolablemente en todas direcciones, distorsionándose y reconstruyéndose en formas extrañas, combinándose por aquí y por allá de confusas maneras creando tonos que no existen en nuestro planeta.
Admy siente como si cada molécula de su cuerpo fuese a desprenderse en cualquier momento, y confundida por la situación piensa con ironía que así debe sentirse estar en la secadora. Hay momentos en los que parece que su estómago fuese a expulsar lo que tiene adentro, pero ya que no ha comido nada desde hace horas, nada sale por su boca, y claro, esto no alivia la sensación, haciéndola permanecer en un estado de incomodidad.
No supo cuánto tiempo estuvo ahí, ni porque, ni como, y por supuesto, tampoco donde. Los momentos dentro de ese extraño vórtice le parecieron interminables, y calcular un aproximado del tiempo le fue imposible pues al parecer su reloj se averió.
Finalmente, cuando Admy cree haberse adecuado al inhóspito medio en que se encuentra, todo se detiene.
Un golpe seco de su espalda contra el suelo es lo que detiene su caída. Sus pulmones son despojados del aire que contenían y el ambiente a su alrededor no contribuye a que pueda recuperarlo.
El ambiente ofrece una brisa demasiado suave, el aire es pesado, húmedo y terroso, como si el fango se encontrara flotando a su alrededor. Todo es caliente en ese lugar: el aire, que quema su garganta a cada respiro que da, el suelo, que por fortuna cura un poco el dolor que siente por el inesperado choque, el agua, que suavemente toca las puntas de los dedos de su mano izquierda, en ocasiones incluso un poco más arriba…
¿Por qué se mueve el agua?, parece… ¿OLEAJE?
Fue esa deducción lo único que Admy necesitó para ponerse de pie de un salto ¿En dónde carajos estaba? Estando ya erguida y alerta ante lo que sucede a su alrededor queda anonadada, no puede creer lo que sus ojos ven. Se frota los ojos para comprobar que lo que observa es real.
Frente a ella, tan lejos como llega su visión del horizonte se extiende un mar inmenso que refleja de una hermosa manera el color rosa del atardecer. A sus espaldas, en contraste con la armoniosa vista, se encuentra una ciudad destrozada.
Admy siente como si cada molécula de su cuerpo fuese a desprenderse en cualquier momento, y confundida por la situación piensa con ironía que así debe sentirse estar en la secadora. Hay momentos en los que parece que su estómago fuese a expulsar lo que tiene adentro, pero ya que no ha comido nada desde hace horas, nada sale por su boca, y claro, esto no alivia la sensación, haciéndola permanecer en un estado de incomodidad.
No supo cuánto tiempo estuvo ahí, ni porque, ni como, y por supuesto, tampoco donde. Los momentos dentro de ese extraño vórtice le parecieron interminables, y calcular un aproximado del tiempo le fue imposible pues al parecer su reloj se averió.
Finalmente, cuando Admy cree haberse adecuado al inhóspito medio en que se encuentra, todo se detiene.
Un golpe seco de su espalda contra el suelo es lo que detiene su caída. Sus pulmones son despojados del aire que contenían y el ambiente a su alrededor no contribuye a que pueda recuperarlo.
El ambiente ofrece una brisa demasiado suave, el aire es pesado, húmedo y terroso, como si el fango se encontrara flotando a su alrededor. Todo es caliente en ese lugar: el aire, que quema su garganta a cada respiro que da, el suelo, que por fortuna cura un poco el dolor que siente por el inesperado choque, el agua, que suavemente toca las puntas de los dedos de su mano izquierda, en ocasiones incluso un poco más arriba…
¿Por qué se mueve el agua?, parece… ¿OLEAJE?
Fue esa deducción lo único que Admy necesitó para ponerse de pie de un salto ¿En dónde carajos estaba? Estando ya erguida y alerta ante lo que sucede a su alrededor queda anonadada, no puede creer lo que sus ojos ven. Se frota los ojos para comprobar que lo que observa es real.
Frente a ella, tan lejos como llega su visión del horizonte se extiende un mar inmenso que refleja de una hermosa manera el color rosa del atardecer. A sus espaldas, en contraste con la armoniosa vista, se encuentra una ciudad destrozada.
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